Los trabajadores públicos de la administración autonómica estamos asombrados ante el mantenimiento de la convocatoria de huelga por los sindicatos “oficiales” (UGT, CC.OO. y CSIF) reivindicando la jornada, ya pactada en el mes de mayo de 2019, de las 35 horas, visto el escaso seguimiento que tuvo el paro parcial.

Este año se ha cumplido el centenario de la consecución de la jornada de las 8 horas en el trabajo. Cien años ya que CNT inició un conflicto en la empresa “La Canadiense” de Barcelona que supuso el inicio de la huelga general que lograría la “utopía” de las ocho horas.

CNT está por recuperar esa jornada de 35 horas y reivindicamos que lo sea no solo para toda la función pública sino también para el resto de los sectores y ramas del trabajo por lo que vemos necesaria una fuerte campaña a nivel estatal para exigir su implantación.

Es importante luchar por recuperar las 35 horas como lo es hacerlo por unas mejores condiciones de trabajo; una solución justa para el alto porcentaje de interinidad; un concurso de traslados eficaz, sin reserva de plazas para los amigos; recuperar el poder adquisitivo perdido desde hace años; la carrera profesional; reivindicar una administración controlada por los propios trabajadores y los ciudadanos…

CNT no entiende la estrategia de estos sindicatos y comprende la indignación de los trabajadores hacia ellos. Han convocado, en las últimas semanas, dos asambleas en los salones de actos de dos consejerías, dos concentraciones y una jornada de paro de dos horas y media. Sin embargo en la mayoría de centros de trabajo la información no ha llegado, los delegados sindicales no han aparecido para informar, debatir y buscar la opinión de los trabajadores. Cabe preguntarse qué función tienen los delegados de los comités de empresa o de la junta de personal. Ahora que mucha gente se cuestiona el Régimen del 78 no debemos olvidar que estos comités forman parte de ese régimen.

Estos sindicatos saben que la huelga va a ser un fracaso porque ellos así lo quieren, para después escudarse y echar la culpa a los trabajadores públicos diciendo que somos cómodos y no nos movemos nunca. Los cómodos son ellos que se limitan a presentarse a las elecciones sindicales y al trabajo burocrático de sus organizaciones.

Si algo debe quedarnos claro con todo lo visto, es que la negociación no es posible dentro de la administración pública, que los políticos son veletas en busca de sus intereses, mintiendo y engañando sin pudor y que los representantes sindicales, salidos de las urnas, forman parte de ese teatro al servicio de los políticos.

Es hora de organizarse de forma diferente para conseguir nuestras reivindicaciones. Es hora de apostar por otras formas de organización, olvidarse de elecciones sindicales y formar secciones sindicales fuertes donde las asambleas sean los centros de decisión para no dejar en manos de delegados ineptos todo lo que nos afecte como trabajadores.

La huelga es nuestra mejor herramienta para luchar por aquello que nos parece justo y algunas organizaciones parecen banalizar esta herramienta cuando convocan un “paripé” para justificar sus errores que, recordemos, no dijeron nada cuando se nos impusieron los recortes que trajeron, entre otras cosas, el aumento de la jornada actual.

CNT es un sindicato minoritario en la Función Pública, no nos presentamos a elecciones, no tenemos liberados ni subvenciones por eso reivindicamos secciones sindicales fuertes en los centros de trabajo donde los propios trabajadores sean los que decidan. Somos combativos y nunca pactaremos algo que no se decida en las asambleas. Estamos abiertos a la negociación, nunca a la claudicación.

Pero, ¿por qué los políticos que dirigen la Junta de Castilla y León ahora se niegan a cumplir un pacto que firmaron con los sindicatos el mes de mayo pasado? La respuesta es clara: ven venir una recesión importante, todos estamos oyendo hablar de ella aunque no la hagamos mucho caso; otra más del sistema capitalista y ven que tienen que volver a imponer nuevos recortes.
Los sindicatos oficiales no nos cuentan esto. Si no cuestionamos el sistema siempre pagaremos los mismos todas las crisis. Ellos seguirán disfrutando de sus privilegios, incluso algunos se subirán los sueldos; aprovecharán esta nueva crisis para invertir dinero público en educación y sanidad privada, etc. Porque en el fondo su pretensión es acabar con los servicios públicos privatizándolos y dejar la función pública solo para los asesores puestos a dedo.

No nos gusta esta convocatoria de huelga, poco seria e irresponsable que solo contribuye a banalizar nuestra mejor herramienta de lucha. Aun así, ánimo a quien secunde la huelga este 6 de noviembre, aunque lo haga a sabiendas de que su esfuerzo servirá para bien poco.

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